Que pueda un día olvidar,
Es mejor que olvide,
Y que sienta en mi pecho el mar,
De sus canciones tristes.
Que de risas y ladridos,
Me llenen las mejillas,
Sus dulces alaridos,
Y agrias sonrisas.
Beber sin sanar la
sed,
Gritar sin emitir sonido,
De otra manera no podrá ser,
Pero nunca lo someteré al olvido.
Angela Domi

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